Hay cientos de variedades, desde las verdes hasta las moradas, casi negras En la dieta mediterránea los higos –frescos o secos– han sido una fuente energética clave durante siglos. ¿Higos o brevas? Aunque nacen del mismo árbol, no son iguales. Brevas: primera cosecha de algunas higueras, recogida a finales de primavera o inicios de verano. Son más grandes, firmes y menos dulces. Higos: cosecha principal, llegan entre verano y otoño; suelen ser más pequeños, dulces y jugosos. Al plato No los peles siempre: la piel es comestible y aporta textura y fibra. Equilibra su dulzor con ingredientes salados o ácidos (quesos, vinagre suave, cítricos). Templados: un golpe de horno o plancha intensifica su dulzor y aroma. En frío: ideales en ensaladas o como snack. Perfectos en tartas, confituras, compotas, bizcochos o como toque goloso sobre una tostada. Los más maduros se pueden triturar para dar cremosidad a salsas o aliños o hacer mermelada. ¿Fruta o fruto? Es un falso fruto o una infrutescencia, una estructura que contiene muchas pequeñas flores en su interior. Higos Sin secretos