SALZ MEDINA También en Spotify Tras conocer los ritmos de la moda y la vida en las grandes ciudades, Salz Medina decidió volver a su pueblo (Agón, Zaragoza) y aplicar sus conocimientos empresariales a la explotación olivarera familiar. Hoy cuenta con su propia marca, SalzySalz, un aceite de oliva virgen extra que habla de tú a tú a los productos del sector del lujo. L a historia de esta marca se inició en 1870, en un pequeño pueblo a las faldas del Moncayo donde los ancestros de Salz cultivaban olivos. En una vuelta a sus orígenes, ella ha querido mantener vivo ese amor a la tierra apostando por un producto de calidad excelente, el aceite de oliva virgen extra, elaborado con respeto a la naturaleza que lo hace posible y continuando la tradición agrícola del Campo de Borja, su comarca natal. ¿Por qué el aceite de oliva virgen extra puede transformar el futuro de la alimentación? El aceite de oliva virgen extra es la base de la dieta mediterránea que está reconocida como la mejor y más saludable del mundo. Por sus cualidades, es un súper alimento que tiene muchas vitaminas y antioxidantes. Hay mucha investigación sobre las propiedades beneficiosas que su consumo diario tiene en nuestra salud. En España hay más de 200 variedades de aceituna, lo que condiciona el aroma y el sabor del producto final. ¿A qué sabe vuestro aceite? A familia, a pueblo pequeño, a innovación… Pero, sobre todo, sabe a Aragón. Soy la cuarta generación de una familia agrícola. Cuando mi padre se iba a jubilar pensé qué podría aportar yo para que no se perdiera la empresa familiar (soy hija única). Teníamos unos olivos que siempre han sido muy bien valorados por los productores de aceite de oliva virgen extra. Y me dije, ¿por qué no hacerlo nosotros? Ya teníamos la materia prima, nuestros propios olivos centenarios de empeltre y arbequina, que son variedades autóctonas. Vuestro aceite de oliva virgen extra ha sido reconocido con premios internacionales. ¿Cómo se vive la visibilidad global desde una perspectiva local? Soy una firme defensora de que desde los pueblos pequeños se pueden construir grandes cosas. Y esto es algo que en EROSKI tenéis muy claro. La gente de los pueblos estamos acostumbrados a agudizar el ingenio. Arbequina, Picual, Hojiblanca… A la hora de hablar de aceite de oliva virgen extra, ¿qué distinción se puede hacer de cada una de estas olivas? Hay una creencia general de que una variedad de oliva da un mejor aceite y realmente no tiene nada que ver. Como sucede con las uvas y el vino, cada variedad de oliva tiene unas características organolépticas diferentes. La distinción de un buen aceite de oliva virgen extra empieza en el campo, en la forma de cultivar, en el momento óptimo de recolección y, sobre todo, en si la aceituna está recogida al vuelo o del suelo. En nuestro caso, la aceituna está recogida al vuelo y, en menos de dos horas, se lleva a moler a la almazara para hacer la extracción en frío y mantener así todos los atributos positivos del aceite. ¿Podríamos decir que el aceite de oliva virgen extra nace bajo tierra? Totalmente. La calidad final de un producto nace en el campo. Cómo lo cuidas, ese cariño, esa atención, esa dedicación y ese esfuerzo que tiene el campo se transmite al producto. Eres la cuarta generación de una familia dedicada a la agricultura. ¿Qué tiene de especial vuestro producto para que sea de toma pan y moja? La zona. Estamos a las faldas del Moncayo, con inviernos muy fríos y calor extremo en verano. Estos grandes contrastes térmicos favorecen la calidad de la oliva, que recolectamos en recogida temprana. Además de crudo, ¿cómo recomiendas tú tomar el aceite de recolección temprana? Con verdura, en ensalada… También está muy bueno en una merienda de las de toda la vida, a base de pan con aceite, chocolate y un poquito de sal. “Un buen aceite de oliva virgen extra empieza en el campo. El cariño, la dedicación y el esfuerzo que realizas en el campo se transmite al producto