Jerte, la temporada más esperada Cerezas y picotas en su mejor momento: una fruta con sello propio y un modelo cooperativo que sostiene el valle. Con la llegada de la primavera, el Valle del Jerte se convierte en protagonista del calendario gastronómico. Un lugar donde la cereza no es solo una fruta de temporada, sino el reflejo de un paisaje, una forma de cultivo y una manera colectiva de hacer las cosas bien. Descubre todo lo que hay que saber para entender por qué la Cereza del Jerte es mucho más que una cereza. ¿Qué las diferencia del resto de cerezas? El cultivo en bancales de montaña, la recolección manual, el microclima del valle y un control exhaustivo de la calidad dan lugar a cerezas más sabrosas, firmes y equilibradas. En el caso de la picota, además, se comercializa sin rabito, una seña de identidad exclusiva del Jerte. En la recolección, el pedúnculo se queda en el árbol y el fruto se desprende de forma natural, quedando perfectamente sellado. DOP Cereza del Jerte Solo las mejores cerezas están amparadas por la Denominación de Origen Protegida, que certifica calidad, origen y prácticas tradicionales.