Fieles a lo de aquí El verano invita a mesas informales, aperitivos improvisados y platos para compartir. En ese contexto, las frutas de hueso son una elección natural: frescas, jugosas y llenas de color, funcionan igual de bien recién cortadas, cocinadas a la plancha o con un pequeño giro salado. El resultado son bocados ligeros, sabrosos, con un punto sofisticado y sin complicaciones. Para incorporarlas a tu mesa de picoteo solo hacen falta tres claves: cortar en trozos pequeños, servir en cuencos o con palillos y combinar con un toque de sal, aceite o hierbas aromáticas. Así, la fruta deja de ser solo un postre y se convierte en una protagonista más. Laura Gil Buñuel Especialista en Frutería del supermercado de Tudela “Las frutas de hueso son un acierto seguro, y más ahora que estamos en plena temporada: en su mejor momento, más sabrosas, más jugosas y con ese punto fresco que apetece siempre. En la frutería buscáis justo eso: fruta rica y de calidad en la que confiar. Las frutas locales llegan a tienda con menor impacto ambiental, se recogen cuando toca y así conservan mejor su sabor y nutrientes, además de apoyar a quienes cultivan en el entorno. Y, al estar en temporada, también ofrecen la mejor relación calidad precio. Por eso, priorizamos siempre el origen España y ofrecemos la fruta a granel, para que cada persona se lleve justo lo que necesita, reduciendo plásticos. Al final, es una compra fácil, responsable y de esas que sabes que vas a disfrutar”.