Presente todo el año, accesible, familiar y siempre dispuesto a dar más de lo que promete. Si tuviéramos que coronar al rey del aprovechamiento en la cocina doméstica, la corona sería amarilla. Y tendría motitas. ¿Quieres saber por qué? El plátano, el rey del aprovechamiento Verde: funciona en cocina. Amarillo: para tomar tal cual. Muy maduro: perfecto para postres. El plátano –especialmente el macho– se fríe, se asa o se aplasta para acompañar carnes, arroces o guisos. Atrévete a incorporarlo en currys suaves, en un salteado con arroz y verduras o en tacos. Porque cada fase tiene su finalidad Porque también vive en salado El plátano no se estropea, evoluciona. Un plátano demasiado maduro sirve para elaborar pan de plátano, tortitas, galletas de avena o brownies jugosos, sustituyendo parte de la mantequilla. Porque convierte el descuido en oportunidad