Guárdalo en un tarro de cristal hermético en la nevera (máximo 48 horas). Si aun así te ha sobrado demasiado, congela en cubitos: podrás usarlo para un café con leche improvisado, como base para batidos (plátano + leche o bebida vegetal + un cubito de café); en tu avena overnight , como recurso de repostería o para preparar tónica con café frío: hielo + café + tónica + piel de naranja (muy brunch ). El café sobrante: oro líquido El pan del día anterior (o de anteayer) Soluciones rápidas: Tostadas / torrijas de desayuno (menos azúcar, más canela). Picatostes al horno con aceite y especias para yogur salado o huevos. Migas dulces rápidas: saltea el pan desmigado con mantequilla y añade fruta. Plan B inteligente Tritúralo y congélalo como pan rallado casero. Haz una base crujiente para frutas asadas o compotas.